lunes, 6 de julio de 2015

Un domingo se fue

Ese sábado por la tarde, aquella señora con rasgos muy parecidos a los gitanos me contó una de sus aventuras, según ella la que más agradeció haber vivido, pues luego del dolor, cómo no la mató, la volvió más fuerte.
Todo lo pensó un  15 de enero del 2008, cuando aún no llegaba a los treinta, pero no le faltaba mucho, según ella solo un par de años. Por ese entonces vivía en Francia y esto fue lo que vivió.
“Los mejores momentos de mi vida sucedieron los sábados. Así es, las mejores fiestas, salidas con amigos, noches alocadas y despertando con esa persona especial a mi lado. Aún recuerdo el último día que pude sentir su faz sin afeitar en mi espalda.”
“Era domingo ya, me desperté primero, eso creo, y lo primero que veo es mi celular, sobre el velador y luego su brazo encima de mí. Esa sensación de estabilidad, seguridad y felicidad es un sentimiento que aún espero volver a vivir. Me volteé y lo besé. Lo quería más que cualquier persona en aquel momento.”
“La fiesta ya acabó, es domingo por la tarde y ya se siente su soledad, él solo se ha ido y no se ha llevado nada de mi casa. Ya es domingo por la noche y ya se siente su ausencia. Por qué llegué a pensar que transcenderíamos, por qué llegué a pensar que ya no se iría de casa y se quedaría acá, conmigo y terminar el domingo viendo películas juntos.”
“Su vacío solo se podría llenar con una llamada, miró mi celular, él no me va a hablar. Está trabajando, esta con sus amigos, está ocupado, está haciendo otras cosas más importante que hablarme o pensar en mí.”
“Sigo cavilando por un rato: estará pensando en mí, tendré mi nombre en su cabeza, mis mensajes le sacaran una sonrisa, sabrá cómo me siento. Al menos tienes por donde comenzar: él no te ha escrito nada y sabes que pronto ya la esperanza respecto a ello ya va a desaparecer. Espero.”
“Gracioso verdad como es que la esperanza es lo último que se pierde,  pero esta debió ser lo primero que debí haber perdido para seguir con mi vida. Aún me imagino que habría pasado si le habría seguido el domingo por la tarde que se fue. Si me hubieras mudado con él, tal vez seriamos una pareja encantadora los primeros meses, pero ahora pienso en que nuestra separación se tenía que dar, para darnos cuenta de cuán importante es uno para el otro. Ya no le importo. Tengo que seguir con mi vida, simplemente a veces no puedo, demasiada presión, le había agarrado cariño. Lo peor es que os conocimos de la peor manera contemporánea: por medio de una aplicación que tiene la fama de encontrar gente solo para follar. Él fue diferente, él no quiso follar, simplemente dormir conmigo, acurrucarnos, abrazarnos, la mejor noche de mi vida. Suena como sacado de una película de americana para adolescentes, pero me pasó, ahora lo recuerdo con melancolía”
 “A partir de ahí hablamos todos los días por dos semanas hasta que lo volví a ver, era mi última fiesta en Francia y la única manera de dejarlo todo en el momento con él era arriesgando todo o nada. Esta segunda noche fue la última vez que le toqué, que le abracé, que le hablé frente a frente, que le besé, que sentí que era real lo que teníamos”
“Ya las cosas han cambiado y es probable que nuestras direcciones no se junten. Sé que él se ira a Inglaterra de vacaciones por un tiempo. Aún yo seguiré en Lima hasta que pueda conseguir irme a otro infierno, pero Francia no quiero que este entre mis opciones, pues sé que si regreso tendré que verlo aunque sé que ya no vale la pena intentarlo una vez más. Cuando miro por mi ventana, un domingo por la noche, la avenida se ve despejada, no hay tráfico, se escucha un leve ruido del mar, y pienso en qué estará pensando. Sé que mejor ya me voy a dormir, pensar mucho en él no me hace nada bien, no me permite avanzar y sé que tengo que dejarlo ir. “

“Tenías otros planes antes de él, tenías otras metas. Es hora de abrir aquella caja que guardaste y pensar en cuan valiosos son para ti tus sueños, porque al final de este domingo, solo eres tú.” 

Y mijo déjame decirte que él no es por quien suspiro ante este bello atardecer, pero gracias a este chico conocí al que tanto extraño..
Historias de una gitana

Giro mi muñeca para ver mi reloj. Tenía que encontrarme con mi amigos a las 8, eran las 6 cuando vi que en el metro anunciaban la llegada a la estación de debía bajarme. Sabía que iba a llegar muy temprano, pero quise hacerlo para ir a presenciar ese hermoso atardecer, en la ciudad donde vivo ahora, Lima, una franja anaranjada que se alinea con el mar para dejar morir un día más. Baje unas cuantas estaciones después, que daban más cerca al malecón y caminé hacia un parque donde pude sentarme, sé que si pasar por ese parque aún están las bancas, que si hablaran, señores, son testigos de muchas historias. Al apreciar el atardecer me di cuenta que en la banca de al frente se encontrar una señora. No sabía por qué, pero sabía que la conocía. Recordé que la vi hace un año, aproximadamente, pero ya mucha agua ha corrido.
Si vives en Lima, sabes que no es normal la actitud que tomé, me levanté y me acerqué: señora disculpe, pero pasé por aquí hace un año y me acuerdo haberla visto, es hermoso verdad, apreciar el atardecer”
Ella-“Qué coincidencia, mijo”
Yo- “Estaba de pasada, y justo la note porque miraba al atardecer con mucha pasión”
Ella- “Mijo, este atardecer me llena, no me entristece, ni me pone nostálgica, como otras ancianas te dirían, con este fue testigo de que a la vida la he bailado hasta las últimas consecuencias”
Yo-“Y lo bailado nadie se lo quita” y ella suspiro
Yo-“Tengo tiempo aún, mis amigos llegan aún en dos horas, me gustaría saber por qué dice ello si no le parece muy atrevido de mi parte, señora”
Ella-“Mijo, capaz sea muy atrevido, pero la vida a mi edad me ha llenado de experiencias, de las cuales he aprendido mucho, y no sería mala idea compartirlo contigo, pareces un buen muchacho”

Yo- “Gracias”, (me sonroje) y ella volvió a suspirar y miró directamente al mar y comenzó por relatarme sus historias              


jueves, 22 de enero de 2015

Él también me guardaba secretos



Él también me guardaba secretos
Ya estaba decidido, tenía que cambiar de ambiente, espacio, contexto, lugar y  mejor si podía desaparecer para no volverle a ver. Ya estaba todo planeado, tenía la oportunidad de viajar. Había conseguido un empleo en otro país, tenía suficiente dinero ahorrado para poder vivir allá entonces no lo pensé más. Llame a la agencia y compre el vuelo más próximo hacia Colombia. Nunca le dije nada sobre ello.

Estábamos recogiendo nuestros cheques de la agencia y le dije para pasear un momento por el centro comercial. Hablamos, comimos por un rato. El sol estaba brillando, era Diciembre del 2014, tenía un polo blanco y le digo, ya para despedirnos, “chau, cuídate mucho “y le entrego el sobre de su cheque que me había dado para guardarlo, pero junto con otro sobre donde estaba mi carta de despedida confesándole todo el amor que por el sentía. Cursi ¿no?

Todo el vuelo pensé en él, esperaba volver a escuchar su voz. Una diciendo “hola, donde estas, te necesito, te quiero, vuelve” y otra diciendo “este, sé que debí decírtelo antes, pero me voy a casar”. Ya no era sano seguir con nuestra amistad y sabias lo horrible que es ser el amigo de una persona que vez más que ello. Además,  sabía que te ibas a casar, solo que no entiendo por qué no me lo dijiste.




 
Recomendable leerlo escuchando esta canción de fondo
 
 

 

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Para ti, Sebastian

Para ti, Sebastián





Cuándo lo decidí, cómo lo decidí, prácticamente estaba buscando una manera de escapar de ti. Solo pensaba en ti, todo lo que hacía en el día era esperar tu mensaje, que me llames, que me mensajees, que me hables y que me digas algo lindo. Para mí todo ello era más que suficiente. Me conformaba con hablar contigo, pero me di cuenta que yo esperaba algo más. Acaso sabía que podría pasar algo más. Realmente lo dudo. Lo peor que lo sabía, me estaba enamorando de una fantasía e ilusión, para ser  demasiados drásticos y dramáticos.  Pero la verdad es que no podía avanzar y de hecho no puedo avanzar, porque cada persona que encuentro solo espero que sea como tú, maldición, exacto como tú. Tan genial, tan divertida, tan entretenida y tan guapa.
Bueno, entonces ya pasaron días desde que empecé esta aventura. Para ser exactos todo comenzó el 16 de diciembre. Decidí que alejarme sería lo mejor para mí; obvia y desgraciadamente no lo logré, estos días hablando contigo me doy cuenta que formas parte de mi vida, pero yo no quiero ser simplemente para de una amistad, y lo peor es que no lo sabes, bueno ahora sí. Tal vez, no fue lo mejor para ti, pero lo hecho esta.
Aún me recuerdo, para ser masoquistas cada día que pasamos juntos, tontamente, esperando algo más, un detalle más, pero sabía que ello no iba ocurrir. Moría porque me cogieras el brazo, las manos, me abrazaras, sabría que todo iba a estar bien y los felices por siempre si existen.  Te podrás preguntar que entonces  ¿todo este tiempo he sido hipócrita? Tal vez no, pues si me entretenías, me divertía contigo, y a pesar de que mis días fueran una mierda siempre encontrábamos que hacer, pero no es fácil vivir cada día y pensar algún día podrá pasar, no es fácil pensar que un día me dejarías un mensaje por Facebook o WhatsApp diciéndome; “Hey, tenemos que hablar”. Claro, sabes que no me podría negar, pero no, nunca me ibas a decir: “te quiero más que un amigo”. No te culpo, tampoco no te puedo obligar y, peor, no puedes obligar al corazón.
Te imaginas, en teoría, seriamos una perfecta pareja; nos divertiríamos juntos, somos inteligentes, nos interesa las mismas cosas, bueno de hecho no, discrepamos en muchas; pero nuestros objetivos son similares, no me molesta compartir mi vida contigo, pero ¡qué va!, la vida es una mierda y encontrar a tu media naranja solo existe en los cuentos de Disney.  Aún recuerdo cuando salía tu nombre y a tu costado, en la pantalla de mi celular, indicaba que me estabas escribiendo, me emocionaba en cierta manera, pensaba por momentos: “genial hoy será el día”, de una hermosa aventura; pero debo dejar de creer en cuentos de hadas: Papa Noel ya murió y fue hace más de lo que crees, él y otros más que solía creer, en esta vida a una entidad de la que necesitas para tomar decisiones es solamente tu persona y bueno tomé esta decisión y tal vez no sea lo mejor para nosotros, ni para ti , pero si para mí.
Nosotros, carajo si nunca hubo un nosotros.
Uno de los  detalles  bonitos que me  hiciste fue regalarme un peluche que te dije que me gustaba, pero de ahí los pequeños detalles que tenías conmigo te hacían la diferencia entre las demás personas que conozco, te quiero y lo sabes .Lo peor es que te pude haber amado para siempre, solo era cuestión de intentarlo, pero para ti no seré más que un amigo.
Bueno, tampoco te odio, no te guardo rencor. Simplemente, espero que seas feliz, pero ya no quiero que seas parte de mi vida, y cómo ahora ya sabes es para mi bien. Te deseo lo mejor J y lo sabes

Te quiero. 

martes, 16 de septiembre de 2014

Una vida sin cafeína


Una vida sin Cafeína
Sebastian: ¿ como vas?
Yo: de hecho no tan bien, pero el café ayuda es como...
Una constante lucha por poder disfrutar de la vida con una adorable droga, adorable porque no tengo culpa al final del día, pues ya no la veo, pero, lo sé, con dañinos efectos para mi mente.
Todos los días espero que llegue el momento adecuado para poder consumirlo, sabe que lo vales y me haces sentir muy bien, pero me matará y lo peor es que lo sé.
No solo por su estructura si no, también, porque en su sombra veo el nombre de aquella persona que se fue, de la que trato olvidar y seguir.
Sebastian: pero tienes que dejar de pensar en ella, ya se ha ido.
Yo: No creo, y lo peor es que le conocí un día de primavera, cuando no es usual , pero no tardo mucho en llegar el invierno para saber de lo que fue capaz. Siento que he perdido una autonomía, ahora deseo otras cosas.
Sebastian: sabías que iba a acabar.
Yo: Esta bien, todo tiene un final , y yo lo sabía , tendría que disculparme porque no fue el único factor efímero que da placeres a la vida, le echare de menos , pero ahora necesito ayuda, solo deseo una vida sin Cafeína.
Sebastian- sonríe de manera disimulada- que coincidencia no, simplemente a veces no debemos decir hola.

domingo, 31 de agosto de 2014

Cuadros

    CUADROS
 
 
 
Yo:  Sebastián, yo y María hemos terminado
Sebastián: ¡Pero si las dos eran una gran pareja!
Yo: le he enviado una carta, necesito que vengas, ya me cansé de llorar- colgué el teléfono.
Había regresado recién de la oficina, desde ahí le había enviado la siguiente carta a María:
                                                                    Cuadros
Los cuadros me recuerdan a ti, María, y especialmente hoy cuando luego de mucho tiempo regresé al salón de belleza donde nos conocimos. El salón tiene aún ese brillo, pero ya no es el mismo simplemente diferente. Ya no me relaja como antes, y peor aun cuando echo mi cabeza hacia atrás y siento el agua, veo los espejos del techo reflejan ese piso cuadriculado que me recuerdan a ti, maldita sea. La primera vez que nos vimos llevabas esa blusa, que parecía un tablero de ajedrez, llegaste a saber que no soy buena ese juego, pero con seguridad pensé que ese tablero era el  más hermoso del mundo en aquel instante.
Los poemas, tu sabías bien que me encantaban y Bécquer era mi favorito, pues ahora te digo que ya no son los mismos sin ti, ya no siento que vuelvan las golondrinas, ahora tengo que buscarme otro pasatiempo, gracias María, pero tenías razón cuando me leíste, que escribiste, me sorprendió, tienes talento, pero nunca de llegué a decir, aquel poema que aún está en mi cabeza.
“Los cuadros pueden ser perfectos, pero a pesar de que tú puedas dibujarlos, tú nunca los serás y peor tus sentimientos.
Cuando te das cuenta que uno ya se escapó, ya no pertenece al cuadro del control y simplemente ya no hay marcha atrás
Si lo intentas seguir y controlar, te reto, pues cuando ya comenzó ya no manera de regresar
Así son los sentimientos cuando ya en los cuadros no están”
Tenías razón, María, te quise, pero tú ya me dejaste de querer y ya no hay manera de que me vuelvas a hacer reír, de que me quites el sueño, de que piense en ti, necesito seguir.
Sé que fue duro, porque lo nuestro fue hermoso pero seamos sinceras tú ya me has dejado de querer y lo mejor es dejarlo así, me duele y lo sabes; me obsesione de ti, mas no me hostigué.
Será corta, pero es sincera.
----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------