Un domingo se fue
Ese sábado por la tarde, aquella señora con rasgos muy parecidos a los
gitanos me contó una de sus aventuras, según ella la que más agradeció haber
vivido, pues luego del dolor, cómo no la mató, la volvió más fuerte.
Todo lo pensó un 15 de enero del 2008, cuando aún no llegaba a los treinta, pero
no le faltaba mucho, según ella solo un par de años. Por ese entonces vivía en Francia y
esto fue lo que vivió.
“Los mejores momentos de mi vida sucedieron los sábados. Así es, las
mejores fiestas, salidas con amigos, noches alocadas y despertando con esa
persona especial a mi lado. Aún recuerdo el último día que pude sentir su faz
sin afeitar en mi espalda.”
“Era domingo ya, me desperté primero, eso creo, y lo primero que veo es
mi celular, sobre el velador y luego su brazo encima de mí. Esa sensación de
estabilidad, seguridad y felicidad es un sentimiento que aún espero volver a
vivir. Me volteé y lo besé. Lo quería más que cualquier persona en aquel
momento.”
“La fiesta ya acabó, es domingo por la tarde y ya se siente su soledad,
él solo se ha ido y no se ha llevado nada de mi casa. Ya es domingo por la
noche y ya se siente su ausencia. Por qué llegué a pensar que transcenderíamos,
por qué llegué a pensar que ya no se iría de casa y se quedaría acá, conmigo y
terminar el domingo viendo películas juntos.”
“Su vacío solo se podría llenar con una llamada, miró mi celular, él no
me va a hablar. Está trabajando, esta con sus amigos, está ocupado, está
haciendo otras cosas más importante que hablarme o pensar en mí.”
“Sigo cavilando por un rato: estará pensando en mí, tendré mi nombre en
su cabeza, mis mensajes le sacaran una sonrisa, sabrá cómo me siento. Al menos
tienes por donde comenzar: él no te ha escrito nada y sabes que pronto ya la esperanza
respecto a ello ya va a desaparecer. Espero.”
“Gracioso verdad como es que la esperanza es lo último que se pierde, pero esta debió ser lo primero que debí haber
perdido para seguir con mi vida. Aún me imagino que habría pasado si le habría
seguido el domingo por la tarde que se fue. Si me hubieras mudado con él,
tal vez seriamos una pareja encantadora los primeros meses, pero ahora pienso en
que nuestra separación se tenía que dar, para darnos cuenta de cuán importante
es uno para el otro. Ya no le importo. Tengo que seguir con mi vida, simplemente
a veces no puedo, demasiada presión, le había agarrado cariño. Lo peor es que
os conocimos de la peor manera contemporánea: por medio de una aplicación que
tiene la fama de encontrar gente solo para follar. Él fue diferente, él no
quiso follar, simplemente dormir conmigo, acurrucarnos, abrazarnos, la mejor noche de mi
vida. Suena como sacado de una película de americana para adolescentes,
pero me pasó, ahora lo recuerdo con melancolía”
“A partir de ahí hablamos todos
los días por dos semanas hasta que lo volví a ver, era mi última fiesta en
Francia y la única manera de dejarlo todo en el momento con él era arriesgando
todo o nada. Esta segunda noche fue la última vez que le toqué, que le abracé,
que le hablé frente a frente, que le besé, que sentí que era real lo que teníamos”
“Ya las cosas han cambiado y es probable que nuestras direcciones no se
junten. Sé que él se ira a Inglaterra de vacaciones por un tiempo. Aún yo
seguiré en Lima hasta que pueda conseguir irme a otro infierno, pero Francia no
quiero que este entre mis opciones, pues sé que si regreso tendré que verlo
aunque sé que ya no vale la pena intentarlo una vez más. Cuando miro por mi
ventana, un domingo por la noche, la avenida se ve despejada, no hay tráfico,
se escucha un leve ruido del mar, y pienso en qué estará pensando. Sé que mejor
ya me voy a dormir, pensar mucho en él no me hace nada bien, no me permite
avanzar y sé que tengo que dejarlo ir. “
“Tenías otros planes antes de él, tenías otras metas. Es hora de abrir
aquella caja que guardaste y pensar en cuan valiosos son para ti tus sueños,
porque al final de este domingo, solo eres tú.”
Y mijo déjame decirte que él no es por quien suspiro ante este bello atardecer, pero gracias a este chico conocí al que tanto extraño..
Y mijo déjame decirte que él no es por quien suspiro ante este bello atardecer, pero gracias a este chico conocí al que tanto extraño..