miércoles, 24 de diciembre de 2014

Para ti, Sebastian

Para ti, Sebastián





Cuándo lo decidí, cómo lo decidí, prácticamente estaba buscando una manera de escapar de ti. Solo pensaba en ti, todo lo que hacía en el día era esperar tu mensaje, que me llames, que me mensajees, que me hables y que me digas algo lindo. Para mí todo ello era más que suficiente. Me conformaba con hablar contigo, pero me di cuenta que yo esperaba algo más. Acaso sabía que podría pasar algo más. Realmente lo dudo. Lo peor que lo sabía, me estaba enamorando de una fantasía e ilusión, para ser  demasiados drásticos y dramáticos.  Pero la verdad es que no podía avanzar y de hecho no puedo avanzar, porque cada persona que encuentro solo espero que sea como tú, maldición, exacto como tú. Tan genial, tan divertida, tan entretenida y tan guapa.
Bueno, entonces ya pasaron días desde que empecé esta aventura. Para ser exactos todo comenzó el 16 de diciembre. Decidí que alejarme sería lo mejor para mí; obvia y desgraciadamente no lo logré, estos días hablando contigo me doy cuenta que formas parte de mi vida, pero yo no quiero ser simplemente para de una amistad, y lo peor es que no lo sabes, bueno ahora sí. Tal vez, no fue lo mejor para ti, pero lo hecho esta.
Aún me recuerdo, para ser masoquistas cada día que pasamos juntos, tontamente, esperando algo más, un detalle más, pero sabía que ello no iba ocurrir. Moría porque me cogieras el brazo, las manos, me abrazaras, sabría que todo iba a estar bien y los felices por siempre si existen.  Te podrás preguntar que entonces  ¿todo este tiempo he sido hipócrita? Tal vez no, pues si me entretenías, me divertía contigo, y a pesar de que mis días fueran una mierda siempre encontrábamos que hacer, pero no es fácil vivir cada día y pensar algún día podrá pasar, no es fácil pensar que un día me dejarías un mensaje por Facebook o WhatsApp diciéndome; “Hey, tenemos que hablar”. Claro, sabes que no me podría negar, pero no, nunca me ibas a decir: “te quiero más que un amigo”. No te culpo, tampoco no te puedo obligar y, peor, no puedes obligar al corazón.
Te imaginas, en teoría, seriamos una perfecta pareja; nos divertiríamos juntos, somos inteligentes, nos interesa las mismas cosas, bueno de hecho no, discrepamos en muchas; pero nuestros objetivos son similares, no me molesta compartir mi vida contigo, pero ¡qué va!, la vida es una mierda y encontrar a tu media naranja solo existe en los cuentos de Disney.  Aún recuerdo cuando salía tu nombre y a tu costado, en la pantalla de mi celular, indicaba que me estabas escribiendo, me emocionaba en cierta manera, pensaba por momentos: “genial hoy será el día”, de una hermosa aventura; pero debo dejar de creer en cuentos de hadas: Papa Noel ya murió y fue hace más de lo que crees, él y otros más que solía creer, en esta vida a una entidad de la que necesitas para tomar decisiones es solamente tu persona y bueno tomé esta decisión y tal vez no sea lo mejor para nosotros, ni para ti , pero si para mí.
Nosotros, carajo si nunca hubo un nosotros.
Uno de los  detalles  bonitos que me  hiciste fue regalarme un peluche que te dije que me gustaba, pero de ahí los pequeños detalles que tenías conmigo te hacían la diferencia entre las demás personas que conozco, te quiero y lo sabes .Lo peor es que te pude haber amado para siempre, solo era cuestión de intentarlo, pero para ti no seré más que un amigo.
Bueno, tampoco te odio, no te guardo rencor. Simplemente, espero que seas feliz, pero ya no quiero que seas parte de mi vida, y cómo ahora ya sabes es para mi bien. Te deseo lo mejor J y lo sabes

Te quiero. 

No hay comentarios.:

Publicar un comentario